Curriculum Vitae de Fernando Mastroianni
Luego de casi veinte años de lo que se podría considerar “una exitosa carrera” en el ámbito empresarial, en el área de Ventas y Capacitación de diversas empresas (Lan Chile, Hoteles Sheraton, HSBC, American Express ), más allá de todo aparente éxito, de diversos logros en el plano material, y motivado por una persistente sensación de que “algo faltaba”, empujado por un pensamiento recurrente de que en algún lugar debía “existir una mejor manera” de hacer las cosas, y con la profunda convicción de que estaba en esta experiencia llamada vida para algo “distinto” que debía hacer y aprender, me encontré en una incesante e intensa búsqueda de respuestas a través de diversas corrientes del pensamiento, de terapias tradicionales y no tradicionales.
Así pasé por el estudio de algunos años de la carrera de Medicina, Psicología Gestalt, Programación Neurolingüística e Inteligencia Emocional, todo ello en el marco de una práctica intensa durante años de meditación y Hata yoga.
Mi camino me llevó al encuentro con las enseñanzas de Un Curso de Milagros. Comprendí en ese momento, lo que nos menciona el Curso en uno de sus pasajes: “No existen caminos mejores que otros; Sólo existen caminos diferentes para arribar a una misma meta, Dios“.
Un Curso de Milagros es uno de esos tantos caminos. Un método de estudio específico, de auténtica transformación personal, de reprogramación del pensamiento. Un método teórico-práctico de psicoterapia espiritual, magistralmente transmitido en pleno siglo XX por el maestro Jesús, el Cristo, que nos trae desde la eternidad el recuerdo ancestral de la verdadera identidad que todos compartimos como parte de una misma Mente. Nos habla del amor con el que fuimos Creados una vez y para siempre, de nuestra impecabilidad e inocencia, de nuestra invulnerabilidad y del enorme caudal latente de potencialidad pura que existe en todos y cada uno de nosotros, caudal que despierta con sólo un mínimo de buena voluntad proveniente del deseo honesto y sincero de querer sanar nuestra mente, de ser felices por encima de cualquier otro propósito.
Su eje central es la práctica del auténtico y genuino perdón y su “campo de acción”, las relaciones.
Luego de hacer mi parte, ofreciendo al Espíritu el “mínimo de buena voluntad” y con el único deseo en la mente de ser feliz por sobre todo, me volqué al estudio en profundidad de las enseñanzas del Curso de Milagros, y fundamentalmente a la aplicación práctica de las mismas, en todos y cada uno de los diferentes aspectos de mi vida.
Al ofrecer lo único que se nos pide, el “mínimo de buena voluntad”, y a cambio de la cual se nos devuelve absolutamente todo, mi vida tuvo un cambio radical el que desde entonces, y en reciprocidad al maravilloso regalo recibido de parte de Jesús, me dedico a compartir.
Desde entonces, destino el cien por ciento de mi tiempo y energía a la práctica, estudio y difusión de los principios y enseñanzas del Curso, sumándome a la lista de todos aquellos que han respondido y responden, el llamado del Padre, a contribuir al “regreso del Hijo de Dios a casa”, a través del despertar de la mente.
Guiado por el único Maestro, el Espíritu Santo, el Cristo, he apoyado la formación de diversos grupos para el estudio de las Enseñanzas del Curso, y he participado en conferencias y talleres, compartiendo y difundiendo este mensaje terapéutico y liberador.
En los diferentes estados y países por donde esta actividad me ha llevado, Ciudad de México, Toluca, Querétaro, Tulancingo, Puebla, Santiago de Chile, Madrid, Córdoba, Montevideo, más allá de las características de cada grupo, de la diversidad de quienes asisten a los mismos, de las aparentes diferencias, he constatado cómo todos, sin excepción, a su tiempo, a su ritmo, en un proceso altamente individualizado, retomamos la conexión con la esencia, con el Sabio Maestro Interno, el único Terapeuta, que habita dentro de cada uno de nosotros sin excepción.
Él es quien nos conduce dulce y amorosamente de regreso a casa por la senda del amor, deshaciendo toda ilusión de miedo, enfermedad, carencia, culpa y conflicto, a través de la aplicación del auténtico y genuino perdón, un proceso de des-aprendizaje, que muestra que en realidad “nada ha ocurrido en el sueño”, llevándonos así de la mano a nuestro estado natural de paz, abundancia, dicha, plenitud e inocencia, donde siempre hemos estado sin movernos en lo más mínimo.



