“La verdadera oración debe evitar la trampa de convertirse en una súplica”…

“La verdadera oración debe evitar la trampa de convertirse en una súplica”…

“La oración es un camino que ofrece el Espíritu Santo para llegar a Dios”…

“No tendrá éxito hasta que te des cuenta de que no pide nada”…

“Es imposible rezar por ídolos y esperar llegar a Dios”…

“La verdadera oración debe evitar la trampa de convertirse en una súplica”…

“Pide, más bien, recibir lo que ya ha sido dado; aceptar lo que ya está ahí”…

“Se te ha dicho que le pidas al Espíritu Santo la respuesta a cualquier problema específico, y que recibirás una respuesta específica si tal es tu necesidad”…

“Se te ha dicho también que sólo hay un problema y sólo una solución”…

“No se te puede pedir que aceptes respuestas que se encuentren más allá del nivel de necesidad que puedes reconocer”…

“El secreto de la verdadera oración es olvidarte de las cosas que crees que necesitas”…

“Pedir algo específico es igual que ver el pecado primero y luego perdonarlo”…

“…al orar pasas por alto tus necesidades específicas tal como las ves”…

“Orar es hacerse a un lado; un abandonarse, un momento de sosegada escucha y amor”…

“No debe confundirse con súplicas de ninguna clase…”

“La oración es una ofrenda: un renunciar a ti mismo para ser uno con el Amor”…

“Orar a Cristo…Es un canto de gratitud por lo que eres…”

“En esto radica el poder de la oración. No pide nada y lo recibe todo”…

“La oración no tiene  principio ni fin. Es parte de la vida”…

“…pedir desde la necesidad, siempre entraña un sentimiento de debilidad e insuficiencia…”

“La oración es tan continua como la vida”…

“Todo el mundo ora sin cesar”…

“Pide y ya has recibido, pues has determinado qué es lo que quieres”…

“Sin culpa no hay escasez. Quién está libre de pecado no tiene necesidades”…

“Si te unes a alguien en oración, lo haces parte de ti”…

“Tú no eliges por otro. Sólo puedes elegir por ti mismo”…

Por ello, antes de hacerse santa, la oración es una elección”…

“Dios es la meta de toda oración, la cual la hace eterna en vez de temporal”…

“Orar por otros, si se ha entendido correctamente, se convierte en el medio para eliminar la culpa que has proyectado sobre tu hermano, y poder reconocer que no es él quien te está haciendo daño”…

“No es fácil darse cuenta de que orar para pedir cosas, posición social, amor humano, “regalos” externos de la clase que sean, siempre se hace para establecer carceleros y ocultarse de la culpa”…

“Desear es orar por ellas. Uno no necesita pedir explícitamente”…

“La meta de alcanzar a Dios se pierde de vista cuando se va en pos de metas menores de la clase que sean”…

“Orar por cosas específicas es pedir que de alguna manera el pasado se repita”…

“El objetivo de la oración es liberar el presente de su encadenamiento a la ilusiones del pasado”…

“Lo que la oración puede ofrecer ahora excede en tal medida todo cuanto antes pedías que sería una lástima que te contentes con menos”…

“Cada vez que oras estás eligiendo tener una nueva oportunidad”..

“La oración es un camino de verdadera humildad”…

“La humildad trae paz porque no afirma que tú debas regir el universo ni juzgar las cosas en función de como tú quisieran que fuesen”…

“Deja a un lado felizmente todos los insignificantes dioses, no con resentimiento, sino con honestidad y con el reconocimiento de que no sirven para nada”…

“Los que son verdaderamente humildes no tienen otra meta que Dios, porque no necesitan ídolos, y las defensas ya no tienen objeto”…

“Ahora la oración se eleva por encima del mundo de las cosas, de los cuerpos, y de los dioses de todo tipo, y por fin puedes descansar en la santidad”…

“La humildad ha venido a enseñarte cómo entender la gloria que es tuya por ser un Hijo de Dios, y a reconocer la arrogancia del pecado”…

“Un sueño ocultaba la faz de Cristo de ti. Más ahora puedes contemplar Su impecabilidad”…

Jesús, UCDM

“Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo”…

“Cuando un hermano actúa insensatamente te está ofreciendo una oportunidad para que lo bendigas. Su necesidad es la tuya. Tú necesitas la bendición que puedes darle. No hay manera de que tú puedas disponer de ella excepto dándola”…

No le enseñes a nadie que él es lo que tú no querrías”…

“Tu hermano es el espejo en el que ves reflejada la imagen que tienes de ti mismo mientras perdure la percepción”…

Jesús, UCDM

¿Quiénes son nuestros hijos?, ¿A quién vemos en ellos?, ¿Les subestimamos? ¿Hay desconfianza sembrada en la relación? ¿Hay mentiras y engaños? ¿Hay honestidad? ¿Les conocemos en verdad? ¿Sabemos lo que andan buscando? ¿A qué le tienen miedo? ¿Qué les hace felices?

¿Buscamos para los hijos, ayuda “profesional” de terceros quizás para no hacer lo que nos atañe?

¿Qué nos hace suponer que sus dudas, miedos, angustias, resentimientos, inseguridades; sus emociones y sentimientos de culpabilidad e insuficiencia, de baja autoestima, deben ser atendidas por “otros”, o bien mediante el desentendimiento, la apatía, la indiferencia, la ira, el enojo, la rabia, los insultos o la agresión física y mental por parte nuestra, y que de ello resultará una relación armoniosa y amorosa?

La fortaleza o la debilidad que percibamos en nuestros hijos, la confianza o desconfianza que les tengamos, será exactamente el pensamiento que reforzaremos no solo en la relación con ellos como parte inseparable de nuestra experiencia, sino en todas las demás relaciones que mantengamos.

Aquello que ofrecemos al universo será la medida exacta de lo que hemos de recibir.

Lo que les enseñamos será lo que aprenderemos.

Es imposible reforzar el sentimiento de odio en una relación (diferencias, desconfianza, culpa, miedo, indiferencia, apatía, duda, dependencia, sacrificio, separación, ira, conflicto, inconsistencia, incongruencia, mentira, tristeza, carencia, ataque, juicio, humillación, agresión, vulnerabilidad, enfermedad), y querer recoger amor ahí.

Sería sano meditar, hasta por una cuestión de “conveniencia personal” que hemos de estar muy alerta y ser cuidadosos con lo que sembramos en cada una de nuestras relaciones a través del pensamiento con el que las encaramos, ya que será la medida exacta de lo que recogeremos en todas ellas a la postre.

Nos convencemos de esforzarnos, e incluso hablamos de “sacrificarnos” con el fin de dar a aquellos que decimos amar lo que desean.

¿Nos hemos tomando el tiempo para saber que desean en verdad?

Los hijos no buscan médicos, administradores, ingenieros, arquitectos, abogados, artistas exitosos, empleadas domésticas, bienes materiales, ni servicios.

Andan en la misma búsqueda de nosotros. Queriendo encontrar a alguien que pueda explicarles con honestidad y claridad a cada uno en su lenguaje, en su nivel de entendimiento, con sus códigos de comunicación, la verdad acerca de ¿quiénes son, y qué han venido a hacer aquí?

Pequeños, adultos, ancianos, transitamos por el mundo en un auténtico pedido de ayuda, de auxilio, de amor. Nadie es feliz aquí. Nadie es completamente dichoso con lo que tiene. Si bien, nos hemos vuelto expertos en esconder lágrimas detrás del maquillaje, la pintura y el disfraz.

Lo que buscamos nunca nos lo podrá dar el mundo que fabricamos.

Inventamos, desarrollamos, evolucionamos, cambiamos, negociamos, criticamos, compramos, vendemos, peleamos, luchamos, vamos a guerras insensatas, asesinamos, nos matamos entre nosotros, nos mudamos, nos casamos y nos divorciamos, morimos y volvemos a nacer, pero la felicidad parece no llegar nunca.

Una simple muestra del mundo de caos que hemos fabricado es el aumento en el consumo de fármacos, que sólo nos sumerge aun más en el letargo, la adicción y una mayor pérdida de consciencia. O los alimentos, que cada vez alimentan menos. O las numerosas cirugías plásticas que se realizan intentando cambiar todo aquello que no nos gusta en nosotros.

Meros angustiantes esfuerzos que muestran que aquí nadie está a gusto con lo que tiene.

Siempre queremos “más”. Siempre nos falta “algo”. Esto habla de un permanente estado de inconformidad, de permanente insatisfacción, de vacío que intentamos llenar de algún modo.

Sonámbulos y anestesiados transitamos por el mundo adquiriendo infinidad de cosas que se nos “ofrecen” con la promesa de que a través de ellas, alcanzaremos la dicha.

Abrazamos la idea de que la felicidad está en diferenciarnos de los demás, en despegarnos del resto, en un verdadero estado de aislamiento y separación, de permanente competencia; en lograr el individualismo, una identidad solitaria, exclusiva, única, haciendo cada vez más grande la brecha entre nosotros y el resto.

Creemos que la felicidad está en la separarnos unos de otros, acumulando y atesorando “algo” más que los demás no tengan y que nos distinga, que nos haga sobresalir de la masa.

Así transitamos la vida a empujones, “abriéndonos” espacio, “haciéndonos sitio”. Compitiendo unos contra otros, en busca de ser “más y mejores” que el resto. Buscamos desesperadamente ser “diferentes”, “exclusivos”, “talentosos”.

En nuestra ciega carrera por ser “más de algo”, en nuestra profunda confusión entre tener y ser,  sirve incluso ser “más desdichado”, “más desgraciado”, más infeliz”, “más culpable”, “más víctima”.

Corremos detrás de ser “más”… no importa qué.

Llegamos a pagar fortunas a las escuelas donde se enseña a nuestros hijos a “ser diferentes”,     “más destacados”, “sobresalientes”, y nos enorgullecemos cuando les colocan estrellas premiando este estado de aislamiento, de separación que solo aumenta su ansiedad y vacío.

Creímos en que “seríamos mejores”, “diferentes”, “felices y exitosos”, estudiando carreras y curso que el sistema nos proponía como de “éxito”. Como si de acumular información se tratara.

Estudiamos mucho, nos capacitamos, para luego usar poco o nada de lo “aprendido”, y simplemente constatar que luego de la finalización del último curso seguíamos insatisfechos, notando como la desilusión, la desazón, la depresión y el desencanto volvían a aparecer producto de que el vacío interno aun estaba allí.

“Destacarse” por encima de los demás sin importar el precio, ese es el lema del mundo que fabricamos. “Ser diferente” es la consigna. Y para ello, hemos construido sociedades donde el fin justifica los medios. Llegar a ser “más” que el resto sin importar si para ello hemos de venderle el alma al diablo.

Para  “ser exclusivos, únicos, distintos, exitosos, felices”, viviendo en un estado de aislamiento y soledad, individualismo y miedo a la perdida, hemos tenido que dejar por el camino la unidad, la comunión, la comunicación, la solidaridad, la hermandad, la re-unión, la misericordia, la gratitud, la bondad.

En pos de los intereses individuales quedaron por el camino los intereses comunes.

Abandonamos  amistades, familias, relaciones, valores, hermanos, hogares, comunidades, en pro del “éxito”. Nos olvidamos de divertirnos. Nos tomamos todo demasiado en serio.

Dimos paso al “úsalo y tíralo”, a lo “efímero”, a lo “pasajero”, al “no compromiso” con nada que sea duradero, constante, permanente, y ni hablar de aquello que “huela” a eterno.

Nos asombramos  y preguntamos sorprendidos: ¿Por qué aumenta el índice de suicidios?, ¿Por qué hay enfermedades nuevas y de mayor intensidad?, ¿Qué provocó un aumento en el índice de obesidad y diabetes?, ¿De dónde aparecieron la bulimia y la anorexia?¿Cómo se disparó el alcoholismo, la drogadicción, la adicción a los antidepresivos u otros fármacos?¿Qué hizo estallar la violencia de esta manera?¿Que “infortunio” o “conjuro” provocó que cada vez hubiera más “diferencias” sociales y de clase?

¿No será que el mundo que fabricamos es el reflejo fiel de tanto pensamiento de división, separación, soledad, miedo y asilamiento?,  tanto pensamiento individualista.

Todos quienes hemos llegado hasta aquí, quienes creemos vivir en una experiencia física, andamos deambulando por estas tierras sin saber quiénes somos, qué vinimos a hacer. Una profunda crisis de identidad nos azota, y la intentamos salvar a través de diferentes “redentores”.

Esa es la causa, la única causa que nos motiva a enfocar todas nuestras fuerzas a la búsqueda de tantos y tantos “satisfactores” externos, meros “ídolos de  barro”, simples formas, en algunos casos muy sofisticadas como la tecnología, pero pasajeras al fin, que acabarán por desilusionarnos tarde o temprano, y que por un tiempo, hasta que aparezca la siguiente, sólo acarrean beneficios a sus fabricantes. Algo muy parecido a un espejismo en el desierto.

¿No será que durante todo este tiempo hemos estado buscando la respuesta donde no está?

¿No será que la respuesta se encuentra justamente en hacer lo opuesto a lo que hemos venido haciendo hasta ahora?

¿No será que la respuestas está en des-aprender todo lo que nos enseñamos mal?

¿No será que la respuesta del tener está en saber quiénes somos?

¿No será que quienes nos sugieren perseguir, empujar, cambiar, luchar, comprar, vender, hacer, forzar, aislarnos, buscar incesantemente, tienen intereses creados en nuestra infructuosa y agotadora búsqueda?

¿No será que la felicidad, la dicha, la plenitud, se encuentran en la unión, la hermandad, en ver al otro como un compañero entrañable de camino en el viaje de recordar quiénes somos, de regreso a casa, que anhela tanto como nosotros encontrar la respuesta?

¿No será que aquel al que llamo “el otro” es alguien con quién he de caminar de la mano, apoyándome en el, uniéndome a él, y no separándome?

¿No será que la autentica dicha vive detrás de la aceptación, el no juicio, la gratitud hacia todo y todos aquellos que aparecen en nuestra experiencia, reconociéndoles como actores imprescindibles de mi película, de mi sueño?

¿No será que la respuesta a todo pedido de amor, es el amor, entendiéndolo como un acto de unión, como la construcción de puentes para encontrar lo que nos une y no lo que nos separa, identificando similitudes y no diferencias?

¿En que se transformarían nuestras relaciones,  con nuestros hijos y con el resto del mundo, si las vaciáramos de expectativas, si los demás se sintieran amados, respetados, honrados, por el simple hecho de estar en nuestra experiencia, por la sencilla razón de haber aparecido en escena, sin sentir que tienen que rendirnos cuentas, cubrir expectativas, aprobar examen alguno para agradarnos y congraciarse con nosotros o con alguien más?

“Los que tiene que conocerse se conocerán”…

“Cuando esté listo para aprender, se le proveerá de las oportunidades para enseñar”…

“Y así es como el alumno y el maestro parecen reunirse en el presente, encontrándose el uno con el otro como si nunca antes se hubiesen conocido”…

“Siempre que dos hermanos se juntan con el propósito de aprender, el Maestro de Dios les habla”…

“Las demarcaciones que habían establecido entre sus papeles, sus mentes, sus cuerpos, sus necesidades, sus intereses y todas las diferencias que pensaban les separaban, se debilitan, se desvanecen y desaparecen”…

“Aquellos que han de aprender el mismo curso comparten un mismo interés y un mismo objetivo”…

Jesús, UCDM

Estos son tus encuentros, hermano mío.

Ninguno de ellos es casual. Ningún encuentro es más o menos importante que otro. Todos sin excepción son el reflejo, la proyección de tu estado mental. Cada encuentro que tienes, con situaciones, personas o cosas es por igual un reflejo, la materialización de una decisión mental que has tomado.

Probablemente no recuerdes el momento en que la tomaste, el momento en que ambos decidieron “juntarse para recordar”, pero allí está, ante ti, tu reflejo…“por sus frutos”…mostrándote lo que has pedido, lo que convocaste.

Y tu hermano (evento, situación, persona, tu propio aspecto físico), acudirá a la cita tal y como lo llamaste. Portando exactamente el aspecto, las características, las experiencias, las vivencias que tú mismo generaste para llenar tu imaginario vacío interno.

Es tu hermano por razón de haber aparecido en tu experiencia, y del regalo que porta para ti.

La relación con tus padres, tus hijos, tus vecinos, tu comunidad, tu relación de pareja, tus relaciones laborales, la relación que guardas con tu cuerpo, el grado de salud o enfermedad que este refleja, la relación que mantienes con el dinero, con la sexualidad, con tu nivel académico, toda interacción incluso con aquello que consideras “insignificante” o “trivial” en tu mundo, así como lo que consideras encuentros “casuales”, te pertenece, le has invitado y ha aceptado la invitación.

Todos ellos, si se perciben correctamente, desde un estado de aceptación y genuina gratitud, desde un estado de no juicio, o resentimiento, a través del milagro, se transforman en el maestro perfecto.

A primera vista les juzgas, les atacas. Aparece el enojo, la ira, tal vez, un profundo sentimiento de rechazo, resistencia, no aceptación, y el punzante deseo de alterarles, de sacarlos de tu vista, a algunos de ellos, para siempre.

Esto se manifiesta como el intento de cambiar ciertos aspectos de lo que sale a tu encuentro.

Es tu profundo deseo egocéntrico de hacer la realidad a tu medida. De percibir la creación como tú la hubieras hecho y no como simplemente, es. Incluso a aquellos que a primera vista te parecen “perfectos”, a estos les inventas un “pero”, un pretexto para no amarles.

De muchas maneras, de la más insistente a la más sutil, intentarás cambiarlo todo, torcerlo, alterarlo, para que tome la forma y el curso que según tú, desde tu percepción y manera de ver el mundo, tienen adoptar  y seguir.

No contemplas nada con agrado. El amor no está presente allí donde se busca que las cosas, personas o eventos sean diferentes. Donde se piden cambios y se exigen alteraciones o ajustes. Cuando no hay aceptación total, no hay amor en absoluto. El amor es total, o no es amor.

Aquiétate hermano mío. No caminas solo por tierras extrañas. Esta no es tu casa, lo sabes bien.       Pero no camines buscando la “la salida” individualmente y en solitario.

Observa el miedo, contempla tu enojo, tu ira, tus reacciones, tus emociones, hasta la más mínima molestia que aparezca en el espejo de tu mente. No temas al miedo. Tú le inventaste. No es real. No puede haber sido creado por el Creador de la Verdad y de lo Eterno, pues Él sólo crea lo que es igual a Él. Y lo único igual a Él es el amor.

Por lo tanto, aquello que no es como Él, simplemente no existe, no existió, ni existirá jamás.

Eso que percibes tan real es invención tuya, sueño, ilusión. Nada tiene que ver con el amor real.

Pero asegúrate de no negar lo que crees estar viendo. Por taparte los ojos no desaparecerá.           No ocultes de la luz tus pensamientos dementes. Si lo haces, no podrán ser sanados en lo más mínimo. Lo que ocultas de la luz no se podrá iluminar y permanecerá en la oscuridad saliendo a flote cada tanto tiempo, sólo para volverse a esconder y volver a salir, haciéndote vivir un auténtico sube y baja emocional, manteniéndote alejado de la verdadera paz mental.

Confundirás entonces los momentos fugaces, placenteros, con felicidad auténtica. Pero la autentica felicidad, no cambia, no varía, no se tambalea ante la contingencia o la adversidad. Es inalterable como aquello que la genera. Llega y se queda para siempre. Y al sentirla no la vuelves a confundir con nada que no sea ella.

En tu búsqueda honesta de la paz, en tu viaje imaginario de regreso a casa, en algunas de las etapas de este viaje sin distancia, te encontrarás con el miedo de frente. En algunos de los tramos de este camino por momentos todo olerá mal. Todo se verá densamente negro. Todo parecerá desajustarse, romperse, descomponerse, ponerse patas arriba. Pasarás por auténticos momentos de lucha batiéndote a duelo con tus demonios internos, aparecerán tentaciones, tribulaciones, incertidumbre de todo tipo.

Verás aparecer ante ti testigos con los que jurarás no tener nada que ver. Pero ahí están.                   Tú los invocaste, los invitaste, y ahí están.

Pide ayuda hermano mío. No estás sólo. Recibirás respuesta de inmediato.

Una ayuda que ha de venir desde más allá del sueño de miedo, desde fuera de este campo de batalla imaginario que parece tan real.

El Espíritu Santo, Cristo, el mensajero de Dios para su inocente Hijo amado por siempre, permanece alerta y dispuesto a atender el más mínimo de tus ruegos. Tal como se lo ha prometido a Dios, acudirá en tu ayuda ante la mínima insinuación que le hagas de que le necesitas, y de que quieres volver a casa. Llegará a atender la más leve de tus aflicciones.

Aparecerá trayendo testigos de tu eterna inocencia, del Amor que el Padre siente por ti y ha sentido siempre. Un Amor que no ha cambiado por nada que creas que has hecho mal.

Te hablará de tu invulnerabilidad y de tu perfecto estado de abundancia. Te traerá regalos que superan con mucho tus expectativas, lo que te puedes proveer por tu cuenta, o las soluciones con que soñabas a tus problemas imaginarios.

Un verdadero cambio en tu estado mental se activará de la mano de Cristo. Esa es su respuesta. Tan clara, tan rápida y certera como tu voluntad de escucharle y de aceptarle. Tan nítida como tú falta de expectativas.

Se producirá un auténtico cambio en tu manera de contemplar el mundo, un cambio en tu manera de percibirlo todo, de percibir a los maestros que habías contemplado con rechazo, con miedo, con odio y resentimiento.

Ahora en tu mente serena, aparecerá un estado de quietud, de certeza, de aceptación. Algo se calmó, algo se aclaró, algo se transformó, algo se iluminó. De algo te acordaste.

Desde el instante santo en que convocas con humildad a Cristo, reconociendo que le necesita y que no deseas valerte más de un insignificante “poder” que hasta ahora ha servido de poco, el milagro te muestra que tus maestros aparecen en el momento perfecto, como el maestro perfecto, en el lugar exacto donde este maestro debía aparecer, para “regalarte” y ayudarte a capitalizar, todo el caudal de experiencia de recuerdo y aprendizaje, que cada encuentro tiene el potencial de ofrecernos.

Tus maestros, benditos portadores del mismo pedido desesperado de ayuda y de amor que tú, te estarán eternamente agradecidos por haber oído sus súplicas, y por haber traído a sus mentes el recuerdo de Dios, al haber solicitado el instante santo para ti y para ellos. El recuerdo de un estado de inocencia eterno que todos hemos olvidado y creíamos perdido.

La relación habrá resucitado, habrá renacido como una relación nueva…“cuando dos o más estén en mi nombre ahí estaré”

Hermano mío, tienes pleno derecho al milagro de la relación santa por razón de Aquel que nos creó.

Tienes derecho a experiencias permanentes de dicha, abundancia, paz, plenitud en todo sentido, por ser Quién eres. Tienes derecho a esto, y mucho más por haber sido creado por El que nos creó, y nos dio vida eterna como sus inocentes Hijos, libres de culpa para siempre.

Es tu herencia. Un derecho por naturaleza que heredamos de nuestro Padre.

Sencillamente basta con invocar a Cristo para que acuda a nuestro llamado cuando nos hemos desviado del camino, algo que sabremos por nuestro estado de ánimo, nuestra emoción

Deleitémonos juntos al contemplar con serena aceptación y profunda gratitud, como a través del milagro, nuestros hermanos, benditos maestros, se convierten en Ángeles de la Guarda que iluminan con luz radiante el seguro camino de regreso a casa.

“Todos los obstáculos al recuerdo de Dios son formas de falta de perdón…”

“El perdón, pues, es todo lo que se necesita enseñar, ya que es todo lo que es necesario aprender”…

“Todos los obstáculos al recuerdo de Dios son formas de falta de perdón, y eso es todo”…

“…la única oración  que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados lo tienen todo”…

“…la oración del perdón no es más  que una petición  para que puedas reconocer lo que ya posees…”

“Mientras continúe habiendo percepción, la oración será necesaria”…

“…perdonando completamente es decir, reconociendo que no hay nada que necesite ser perdonado, quedas completamente absuelto…”

“El perdón es lo que sana la percepción de separación”…

“El perdón que se aprende de mí no se vale del miedo para deshacer el miedo. Ni tampoco otorga realidad a lo que es irreal para más tarde destruirlo”…

“Perdonar a través del Espíritu Santo consiste simplemente en mirar más allá del error desde un principio, haciendo que, de esta manera, nunca sea real para ti”…

“La curación es la manera de superar la separación. La Separación se supera mediante la unión”…

“Por lo tanto, curar es unirse a los que son como tú, ya que percibir esta semejanza es reconocer al Padre”…

“Lo que enseñes es lo que aprenderás”…

“Lo único que tienes que hacer es reconocer tu unidad con el que está pidiendo ayuda”…

“Enseña solamente amor, pues eso es lo que eres”…

“No puedes enseñar lo que nos has aprendido, y lo que enseñas lo refuerzas en ti al compartirlo”…

“La decisión de juzgar en vez de conocer es lo que nos hace perder la paz”…

“Cada lección que enseñas es una lección que tú mismo estas aprendiendo”…

“Una de las ilusiones de las que adoleces es la creencia de que los juicios que emites no tienen ningún efecto”…

“No tienes idea del tremendo alivio y la profunda paz que resulta de estar con tus hermanos o contigo mismo sin emitir juicios de ninguna clase”…

“Curar es, por consiguiente, corregir la percepción de tu hermano y la tuya compartiendo con él el Espíritu Santo”…

“Curar es la manera de desvanecer la creencia de que existen diferencias, al ser la única manera de percibir a la Filiación como una sola entidad”…

“Curar es una manera de olvidar la sensación de peligro que el ego ha sembrado en ti, al no reconocer la existencia de éste en tu hermano”…

“La capacidad de curar es la única capacidad que cada persona puede y debe desarrollar si es que se ha de curar”…

“Curar es el medio de comunicación del Espíritu Santo en este mundo”…

“Honrar a tus hermanos es el único regalo apropiado para quienes Dios mismo creó dignos de honor, y a quienes honra”…

“El Espíritu Santo desvanece las ilusiones sin atacarlas, ya que no puede percibirlas en absoluto”…

“Por lo tanto, comparte tu abundancia libremente y enseña a tus hermanos a conocer la suya.        No compartas sus ilusiones de escasez, pues, de lo contrario, te percibirás a ti mismo como alguien necesitado”…

“Cuando una mente contiene solamente luz, conoce solamente la luz. Su propia luminiscencia alumbra todo en su derredor, y se extiende hasta la penumbra de otras mentes, y las transforma en majestad”…

“Siempre que sanas a un hermano reconociendo su valía, estás reconociendo su poder para crear, así como el tuyo propio”…

“La enfermedad y la separación deben curarse mediante el amor y la unión. Nada más puede curar tal como Dios establece la curación”…

“Sin Él no hay curación, pues sin Él no hay amor”…

“…todas las relaciones son compromisos totales…”

“Si deseas substituir una relación por otra, es que no se la has ofrecido al Espíritu Santo para que        Él haga uso de ellas. El amor no tiene substitutos”…

“Cualquier intento de sustituir un aspecto del amor por otro, significa que le has atribuido menos valor a uno y más a otro”…

“De esta forma, no sólo los has separado, sino que los has condenado a ambos. Más tuviste que haberte condenado a ti primero, o de lo contrario, nunca habrías podido pensar que necesitabas que tus hermanos fuesen diferentes de cómo son”…

“En el instante santo nadie es especial, pues no le impones a nadie tus necesidades personales para hacer que tus hermanos parezcan diferentes”…

“Es imposible usar una relación a expensas de otra sin sentir culpabilidad. Y es igualmente imposible condenar parte de una relación y encontrar paz en ella”…

“De acuerdo con las enseñanzas del Espíritu Santo, todas las relaciones son compromisos totales”…

“Tener absoluta fe en que cada una de ellas tiene la capacidad de satisfacerte completamente, sólo puede proceder de una perfecta fe en ti mismo”…

“Más no puedes tener fe en ti mismo mientras sigas sintiendo culpabilidad. Y seguirás sintiendo culpabilidad mientras aceptes la posibilidad – y la tengas en gran estima – de que puedes hacer que un hermano sea lo que no es sólo porque tú lo desees”…

“Un hermano que busca ayuda puede brindarnos regalos que exceden en mucho lo más elevado que se pueda percibir en sueño alguno. Nos ofrece la salvación, pues viene a nosotros como Cristo y Salvador. Lo que pide lo está pidiendo Dios a través suyo. Y lo que hacemos por él se convierte en el regalo que le hacemos a Dios”…

“La razón de que tengas tan poca fe en ti mismo es que no estás dispuesto a aceptar el hecho de que dentro de ti se encuentra el amor perfecto”…

“Y así, buscas afuera lo que no se puede encontrar afuera”…

“Toda separación desaparece conforme se comparte la santidad. Pues la santidad es poder, y cuando se comparte su fuerza aumenta”…

“En el instante santo reconoces que la idea del amor perfecto mora en ti, y unes esta idea a la Mente que la pensó y que jamás podría abandonarla”…

“El instante santo se convierte así en una lección acerca de cómo mantener a todos tus hermanos en             tu mente, sin experimentar perdida alguna sino tan sólo compleción”…

“En el instante santo no ocurre nada que no haya estado ahí siempre. Lo único que sucede es que se descorre el velo que cubría la realidad”…

“En el instante santo se recuerda a Dios, y con Él se recuerda el lenguaje con el que te comunicas con todos tus hermanos. Pues la comunicación se recuerda en unión con otro, al igual que la verdad”…

“…el instante santo es un momento en el que se recibe y se da perfecta comunicación. Esto quiere decir que es un momento en el que tu mente es receptiva, tanto para recibir como para dar”…

“El instante santo es el reconocimiento de que todas las mentes están en comunicación”…

“Por lo tanto tu mente no trata de cambiar nada, sino simplemente de aceptarlo todo”:..

“Donde dos se unen para efectos de la curación, allí está Dios”…

“Un hermano que busca ayuda puede brindarnos regalos que exceden en mucho lo más elevado que se pueda percibir en sueño alguno. Nos ofrece la salvación, pues viene a nosotros como Cristo y Salvador. Lo que pide lo está pidiendo Dios a través suyo. Y lo que hacemos por él se convierte en el regalo que le hacemos a Dios”…

Estos son algunos de los pensamientos del Maestro Jesús, el Cristo, acerca de la relaciones entre hermanos, en Un Curso de Milagros…

“El ego separa mediante el cuerpo. El Espíritu Santo llega a otros a través de él”…

“Recuerda que para el Espíritu Santo el cuerpo es únicamente un medio de comunicación”…

“Al ser el nexo de comunicación entre Dios y Sus Hijos separados, el Espíritu Santo interpreta todo lo que has hecho a la luz de lo que Él es”…

“El ego separa mediante el cuerpo. El Espíritu Santo llega a otros a través de él”…

“La Curación es el resultado de usar el cuerpo exclusivamente para los fines de la comunicación”…

“El pensamiento, no obstante, es comunicación, para lo que sí se puede usar el cuerpo”…

“Éste es el único uso natural que se puede hacer de él. Usarlo de forma antinatural es perder de vista el propósito del Espíritu Santo, y confundirse con respecto al objetivo de Su plan de estudios”…

“Si usas el cuerpo para atacar, éste se convierte en algo perjudicial para ti”…

“Si lo usas con el sólo propósito de llegar hasta las mentes de aquellos que creen ser cuerpos para enseñarles a través del mismo cuerpo que eso no es verdad, entenderás el poder de la mente que reside en ti”…

“Cuando se usa con el propósito de unir, se convierte en una hermosa lección de comunión, que tiene valor hasta que la comunión se consuma”…

“El Espíritu Santo no ve el cuerpo como lo ves tú porque sabe que la única realidad de cualquier cosa es el servicio que presta a Dios a favor de la función que Él le asigna”…

“El cuerpo es feo o hermoso, violento o apacible, perjudicial o útil, dependiendo del uso que se haga de el”…

“Y en el cuerpo de otro verás el uso que has hecho del tuyo”…

“Es imposible  convertir a la mente el algo físico, pero es posible hacer que se manifieste  través de lo físico si se usa el cuerpo para ir más allá de sí misma”…

“Al hacer eso la mente se extiende. No se detiene en el cuerpo porque si lo hace su propósito queda obstruido”…

“Una mente que ha sido obstruida se ha permitido a si misma ser vulnerable al ataque porque se ha vuelto contra sí misma”…

“Ayudar y curar son las expresiones naturales de la mente que está operando a través de un cuerpo pero no en él”…

“Mientras creas que estar con otro cuerpo es tener compañía, te verás obligado a tratar de reducir a tu hermano a su cuerpo”…

“Nadie en este mundo se escapa del miedo, pero todo el mundo puede reconsiderar sus causas y aprender a evaluarlas correctamente”…

“Dios ha dado a todos un Maestro Cuya sabiduría y ayuda sobrepasa ampliamente cualquier aportación que un terapeuta terrenal pueda proveer. No obstante, hay momentos y situaciones en las que una relación terrenal…se convierte en la manera a través de la cual Él ofrece a ambos Sus más preciados regalos”…

“¿Qué mejor propósito podría tener una relación que el de invitar al Espíritu Santo a formar parte de ella y otorgar Su propio regalo de regocijo?”…

“¿Qué meta más elevada puede haber para cualquiera que aprender a invocar a Dios y oír Su Respuesta?”…

“Mientras creas que estar con otro cuerpo es tener compañía, te verás obligado a tratar de reducir a tu hermano a su cuerpo, y a confinarlo allí mediante la culpabilidad”…

“Y te sentirás a salvo en la culpabilidad y en peligro cuando te comunicas”…

“El perdón radica en la comunicación…”

“La función docente del Espíritu Santo consiste en enseñar que la comunicación es la salvación a aquellos que creen que es la condenación”:..

“A través del instante santo es como se logra lo que parece ser imposible…”

“…el instante santo es un momento en el que se recibe y se da perfecta comunicación. Esto quiere decir que es un momento en el que tu mente es receptiva, tanto para recibir como para dar”…

“El instante santo es el reconocimiento de que todas las mentes están en comunicación”…

“Por lo tanto tu mente no trata de cambiar nada, sino simplemente de aceptarlo todo”…

“El instante santo se convierte así en una lección acerca de cómo mantener a todos tus hermanos en             tu mente, sin experimentar perdida alguna sino tan sólo compleción”…

“Un hermano que busca ayuda puede brindarnos regalos que exceden en mucho lo más elevado que se pueda percibir en sueño alguno. Nos ofrece la salvación, pues viene a nosotros como Cristo y Salvador. Lo que pide lo está pidiendo Dios a través suyo. Y lo que hacemos por él se convierte en el regalo que le hacemos a Dios”…

Estos son algunos de los pensamientos del Maestro Jesús, el Cristo, acerca de la relaciones entre hermanos, en Un Curso de Milagros…

“Cuando no te consideras valioso enfermas…”

“Creer que un Hijo de Dios puede estar enfermo es creer que parte de Dios puede sufrir”…

“No te pongas de parte de la enfermedad en presencia de un Hijo de Dios aunque él crea en ella, pues tu aceptación de que Dios reside en él da testimonio del Amor de Dios que él ha olvidado”…

“Un dios enfermo no puede por menos que ser un ídolo, hecho a imagen y semejanza de lo que su hacedor cree ser”…

“Cuando no te consideras valioso enfermas…”

“Cuando un hermano está enfermo es porque no está pidiendo paz, y por lo tanto, no sabe que ya dispone de ella”…

“Aceptar la paz es negar lo ilusorio, y la enfermedad es una ilusión”…

“Oirás al Dios al que prestes atención. Inventaste el dios de la enfermedad, y te capacitaste para oírle”…

“No obstante, no lo creaste, pues él no es la Voluntad del Padre. Por lo tanto, no es eterno, y quedará des-hecho en el instante en que indiques que estás dispuesto a aceptar solamente lo eterno”…

“Las ilusiones no son dignas de ser honradas porque al honrarlas no estás honrando nada”…

“Nadie puede sanar a menos que comprenda cuál es el propósito que aparentemente tiene la enfermedad. Pues entonces comprende también que dicho propósito no tiene sentido”…

“Al no tener la enfermedad causa ni ningún propósito válido, es imposible que exista.                    Una vez que se reconoce esto, la curación es automática”…

“La enfermedad no es un accidente”…

“La enfermedad es una decisión. No es algo que te suceda sin tú mismo haberlo pedido, y que te debilita y te hace sufrir”…

“Es una decisión que tú mismo tomas, un plan que trazas, cuando por un instante la verdad alborea en tu mente engañada y todo tu mundo parece dar tumbos y estar a punto de derrumbarse.

“No es nada más que esto: la señal del juicio de un hermano sobre otro hermano, y del Hijo de Dios sobre sí mismo”…

“Ahora enfermas, para que la verdad se marche y deje de ser una amenaza para todos tus falsos castillos”…

“Si la enfermedad es un enfoque defectuoso de solventar problemas, tiene que ser entonces, una decisión. Y si es una decisión, es la mente, y no el cuerpo, la que la toma”…

“La base fundamental de la curación es la aceptación del hecho de que la enfermedad es una decisión que la mente ha tomado a fin de lograr un propósito para el cual se vale del cuerpo”…

“Y esto es cierto con respecto a cualquier clase de curación. El paciente que acepta esto se recupera. Si decide en contra de la recuperación, no sanará”…

“¿Quién es el médico entonces?…La mente del propio paciente”…

“El resultado acabará siendo el que él decida”…

“¿Qué es lo único que se necesita para que este cambio de percepción tenga lugar? Simplemente esto: el reconocimiento de que la enfermedad es algo propio de la mente y que no tiene nada que ver con el cuerpo”…

“La curación se logra en el instante en que el enfermo deja de atribuirle valor al dolor”…

“La curación es directamente proporcional al grado de reconocimiento alcanzado con respecto a la falta de valor de la enfermedad”…

“¿Quién elegiría sufrir a menos que pensase que con ello podría ganar algo, algo que tiene valor para él?”…

“Lo único que tienes que hacer es reconocer tu unidad con el que está pidiendo ayuda. Pues en esta unidad desaparece su sentido de separación que es lo que lo enfermó”…

“La enfermedad y la separación deben curarse mediante el amor y la unión”…

“Nada más puede curar tal como Dios establece la curación. Sin Él no hay curación, pues sin Él no hay amor”…

“Una vez que al Hijo de Dios se le considera culpable, la enfermedad es inevitable”…

“De la misma manera que toda terapia es psicoterapia, del mismo modo toda enfermedad es enfermedad mental”…

“Es un juicio acerca del Hijo de Dios y todo juicio es una actividad mental”…

“Un juicio es una decisión que se toma una y otra vez contra la creación y su Creador”…

“Es la decisión de percibir el universo como tú lo habrías creado”…

“Es decidir que la verdad puede mentir y que es una mentira”…

“¿Qué otra cosa, entonces, puede ser la enfermedad sino una expresión de aflicción y culpa?…

“Una vez que al Hijo de Dios se le considera culpable, la enfermedad es inevitable”…

“La enfermedad es por lo tanto un error, y necesita corrección”…

“Y como ya hemos subrayado, la corrección no puede tener lugar “justificando” el error primero y luego pasarlo por alto”…

“Si la enfermedad fuese real, en verdad no podría pasarse por alto, pues obviar la realidad es demencia”…

“La enfermedad es demencia porque toda enfermedad es enfermedad mental, y en esto no hay grados”…

“Una de las ilusiones que hace que la enfermedad se perciba como real es la creencia de que la enfermedad varía en intensidad: que el grado de amenaza difiere según la forma que adopte”…

“No hay nada que un cambio de mentalidad no pueda hacer, pues todas las cosas externas no son sino sombras de una decisión ya tomada. Si se cambia de decisión, ¿cómo podría su sombra no cambiar?”…

“La enfermedad no es más que la sombra de la culpa, grotesca y fea, puesto que imita la deformidad”…

La Curación es terapia o corrección, y como ya hemos dichos y volveremos a repetir, toda terapia es psicoterapia. Curar al enfermo no es sino ofrecerle este entendimiento”…

“Ésta única doctrina de la salvación es la meta de toda terapia. Pues alivia la mente de la insensata carga de culpa que tan fatigosamente arrastra, y de este modo la curación se logra”…

“No se cura al cuerpo. Simplemente se le reconoce como lo que es”…

Jesús, UCDM

“Es imposible que no recibas el mensaje que envías,pues ése es el mensaje que quieres”…

“Más cuando ves a un hermano como una entidad física, “pierdes” su poder y su gloria así como los tuyos”…

“No creer es estar en contra, o atacar. Creer es aceptar, y también ponerse de parte de aquello que aceptas”…

“Creer no es ser crédulo, sino aceptar y apreciar”.

“No puedes apreciar aquello en lo que no crees ni puedes sentirte agradecido por algo a lo que no le atribuyes valor”…

“Nunca te olvides, por consiguiente, de que eres tú el que determinas el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das”…

“Tal vez creas que juzgas a tus hermanos por los mensajes que ellos te envían a ti, pero por lo que los juzgas es por los mensajes que tú les envías a ellos”…

“Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios”…

“Estar dispuesto a dar es reconocer que tienes, y sólo estando dispuesto a dar puedes reconocer lo que tienes. Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado a lo que tienes, al ser la medida exacta del valor que le adjudicas. Y esto, a su vez, es la medida de cuánto lo deseas”…

“Si tus hermanos  forman parte de ti, ¿porqué no los ibas a aceptar?”…

“Sólo ellos pueden enseñarte lo que eres, pues lo que aprendes es el resultado de lo que les enseñaste”…

“Lo que invocas en ellos lo invocas en ti. Y al invocarlo en ellos cobra realidad para ti”…

“Lo único que tienes que hacer es reconocer tu unidad con el que está pidiendo ayuda. Pues en esta unidad desaparece su sentido de separación que es lo que lo enfermó”…

“No podrás, descansar hasta que sepas cuál es tu función y las lleves a cabo”…

“Un buen maestro clarifica sus propias ideas y las refuerza al enseñarlas. En el proceso de aprendizaje tanto el maestro como el alumno están a la par. Ambos se encuentran en el mismo nivel de aprendizaje, y a menos que compartan sus lecciones les faltará convicción”…

“Un buen maestro debe tener fe en las ideas que enseña, pero tiene que satisfacer además otra condición: debe tener fe en los estudiantes a quienes ofrece sus ideas”…

“Dios no tiene más que un Hijo, y los conoce a todos cual uno solo”…

“El Espíritu Santo te enseña a despertar a otros de una manera muy simple. A medida que los veas despertar aprenderás lo que significa despertar, puesto que has elegido despertarlos, su gratitud y su aprecio por lo que les has dado te mostrará el valor de despertar”…

“Todo aquel que Dios creó forma parte de ti y comparte su Gloria contigo”…

“La plenitud es indivisible, pero no puedes saber de la plenitud que gozas hasta que no la veas por todas partes”…

“…juzgarás tu grandeza tal como juzgues la de tu hermano, y la aceptarás al aceptar la suya”…

“Acepta a tu hermano en este mundo y no aceptes nada más, pues en él encontrarás tus creaciones toda vez que él las creó contigo”…

“No sabrás que eres un co-creador con Dios hasta que no aprendas que tu hermano es un co-creador contigo”…

“Los maestros tienen que tener paciencia y repetir las lecciones que enseñan hasta que éstas se aprendan”…

“Un padre puede dejar a su hijo al cuidado de un hermano mayor que haya demostrado ser responsable, pero esto no entraña confusión alguna acerca de quién es el padre. El hermano puede proteger el cuerpo y el ego del niño, pero eso no le lleva a creer que él sea el padre”…

“Tienes hermanos por todas partes. No tienes que buscar la salvación en parajes remotos”…

“Socavar el sistema de pensamiento del ego no puede sino percibirse como un proceso doloroso, aunque no hay nada que esté más lejos de la verdad. Los bebés gritan de rabia cuando se les quita un cuchillo o una tijeras, a pesar de que, si no se hiciese podrían lastimarse”…

“Sana a tus hermanos aceptando a Dios por ellos”…

“Donde dos se unen para efectos de la curación, allí está Dios”…

“Un hermano que busca ayuda puede brindarnos regalos que exceden en mucho lo más elevado que se pueda percibir en sueño alguno. Nos ofrece la salvación, pues viene a nosotros como Cristo y Salvador. Lo que pide lo está pidiendo Dios a través suyo. Y lo que hacemos por él se convierte en el regalo que le hacemos a Dios”…

Jesús, UCDM

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